Esencial escribe Burckhardt en su obra clásica del renacimiento italiano que la mujer se consideran igual al hombre. En las clases elevadas las mujeres recibían la misma educación: la cultura era el bien más preciado y no se queria privar de ello a las jovenes. Por lo tanto, muchas mujeres hablaban latín y tenían la suficiente instrucción para componer poesías. Y mientras el resto de Europa no se emancipo a la mujer hasta la reforma, las italianas del siglo quince tuvieron la oportunidad de desarrollar su personalidad. El mejor elogio que se le podía hacer a una dama era decirles que tenían espíritu viril, un alma viril.
Estas mujeres fuertes, capaces de gobernar un estado o de tomar una decisión política oportuna no tenía nada de gazmoñas. La libertad de las costumbres y de las conversaciones causarían sorpresa en esta época y en la nuestra, que se considera tan libre. Para la joven doncella no había sitio en aquella sociedad de adultos , que admitía por el contrario a las cortesanas en memoria de los griegos. Sin embargo, rara vez eran estas últimas mujeres de distinción. Se dice que entre las 1800 cortesanas empadronadas en Roma el año 1490, no había ni una sola mujer superior.
En Francia pueden citarse otras damas famosas, y de una forma más legítima, como por
ejemplo Cristina de Pisano, una italiana que residía en la Francia y que, viuda a los veintiocho y con hijos a los que tenía que criar un día, decidió ganarse la vida con la pluma. Esta precursora del feminismo, proclamó que la mujer era igual al hombre ya que " si bien su fuerza física es inferior, poseían una fuerza moral y una capacidad intelectual semejante". En una época en que la literatura esta relegada a los hombres , la mujer nunca tenía razón. El lenguaje es bastante original, pero no lo suficiente para hacer cambiar la opinión pública, incluso cuando las circunstancias le infligía a esta un mentis manifiesto.
El retrato individual el siglo xiv se generaliza del siglo quince, el desarrollo de la tintura al óleo. gracias a ello, conocemos los rostros de las elegantes, de las princesas irreales captadas y plasmadas en actitudes dignas por Pïsanello, así como de las astutas burguesas replegadas en
su universo interior , de los pintores del norte. En General, es un siglo bastante favorable a la mujer y ya se anuncian la importancia que está adquiriría durante el siglo xvi.
lunes, 18 de mayo de 2009
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